Gabriela Lena Frank: Identidad compuesta

Frank J. Oteri: Cómo llevar tu música al mundo—eleva todo otro debate sobre si es necesario o no el tener un editor. Aun eres considerada una compositora joven de acuerdo a la manera en que percibimos juventud en la llamada “música clásica.” Yo sé que Schirmer recientemente firmó a Jay Greenberg, quien solamente tiene 16 años, pero tú estás entre las compositoras más jóvenes en su lista. Estamos viviendo en una era en la que es inusual para una persona—el ser publicada por una editorial internacional bien establecida, especialmente para alguien tan joven como tu. Muchos compositores jóvenes hoy en día—sea por gusto, o necesidad—se publican a sí mismos. ¿Cómo tomaste esa decisión y cómo ha impactado tu trabajo?

Gabriela Lena Frank: Me presentaron a Susan Feder [quien era entonces vicepresidenta de G. Schirmer] realmente por casualidad. Yo había participado en muy pocas competencias para estudiantes. Tenía un problema filosófico con ellas. No me gustaban las piezas que yo vi ganar, [las competencias] pensé que animaban especialmente compositores jóvenes, impresionables, a desarrollar un sonido relumbrón en lugar de algo que los puede sostener una vez que ya no son tan jóvenes. Realmente me disturbaba profundamente. Además, estaba viajando mucho en Latinoamérica en estos viajes tan íntimos, llenos de deseos de realización sobre misma. Pero el último año que yo era elegible— porque después ya no iba a ser suficientemente joven, pronto iba a ser demasiado madura—yo entré en unas de esas competencias para compositores jóvenes de ASCAP y yo fui una en que muchos compositores ganaron. No creí que iba poder asistir a la ceremonia de premios, porque no me alcanzaba el dinero. Era un premio muy bueno, pero no un premio lucrativo. Es uno diseñado para animarlo a uno a seguir componiendo. No planeaba en asistir, pero Fran Richard [de ASCAP] se las ingenió para darme algún dinero para poder asistir, y esa fue mi segunda vez en la vida en la ciudad de Nueva York. Esto fue hace como seis años, no hace mucho.

Así que fui a la ceremonia de premios, y Susan Feder estaba allí. Yo no sabía quien era ella y, para ser sincera, no sabía que era Schirmer. La única cosa que sabía de Schirmer es que yo usaba muchas partituras para mi música de cámara, y yo escogía las que tenían menos marcas de lápiz, sea que fueran Boosey, Schirmer, o Presser; o si me gustaba como las páginas se pasaban. Ella [Feder] me dijo, —envíame algo de tu música.— Por algún tiempo no le envié nada porque ya tenía la experiencia de otras personas pidiéndome que les enviara mi música, y nunca nada pasa. Los compositores que se publican a sí mismos saben, que es caro imprimir la música, encuadernarla, llevarla a Kinko’s, ir a oficina postal, y después, cuando nada sucede para ti, puede romperte el corazón. Déjame explicar, es muy difícil hacer que la gente se interese. Así que no lo hice, y ella continuó enviándome e-mails y finalmente dije, OK. Le envié algunas partituras. No le envié muchas porque no tenia un cuerpo grande de trabajos. Le envié cuatro trabajos: Sonata Andina, la pieza para piano que mencionaste, Leyendas: An Andean Walkabout (Una caminata andina), la cual también conoces, un cuarteto para chelo llamado Las Sombras de los Apus, y la pieza para violin y piano; aquélla con las fotos… que la violinista dijo que no eran necesarias y que la música en si funciona [Sueños de Chambi]. Bueno, ese era hasta entonces mi trabajo mas reciente, y te podrás imaginar que a la mujer le gustaron, y resultó que esta mujer era una persona muy poderosa, con una personalidad muy fuerte y el corazón más dorado que uno se pueda imaginar.

Casi un año después regresé a Nueva York. Pude tener mi primera presentación tocando. Hubo una noche con lo que parecía eran 50 pianistas cada uno tocando estrenos con piezas de un minuto. Yo era una de los 50 pianistas. Me quedé un día extra, y fui a la oficina de Schirmer. Nunca había visto una oficina de publicación antes. Para mi ésto era todo muy nuevo. Se convirtió en una reunión bastante larga en la cuál ellos me explicaron lo que significaba estar firmado, y que ellos querían firmarme. Ésto fue hace cinco años, y mañana voy a la oficina de Schirmer para firmar el siguiente contrato para continuar la relación. Después de mi venían Avner Dorman, un par de años mas joven—un compositor maravilloso, Israeli-Americano, que está basado en Los Angeles. Después de él, Nathan Stookey y Jay Greenburg. Creo que ellos (Schirmer) están tomando unas decisiones muy sabias, usando compositores que van a estar alrededor por mucho tiempo. Todos nosotros tenemos muchas cosas eclécticas y multiculturales que decir. Los cinco años que he estado con Schirmer han sido años de crecimiento. Llegué a aprender como los editores y presentadores trabajan. Ahora entiendo el mundo de la orquesta. Ha sido un tiempo asombroso, iluminándome sobre el negocio de la música, del cuál no tenía ni la menor idea, de veras que no. Creo que hubiera sido feliz componiendo en privado, escribiendo para mis amigos y viajando a Latinoamérica. Pero el valor de Schirmer ha sido inmenso, y no sólo por exponer mi música. Cuando me enfermé, ellos se ocuparon de todo. Creo que se pueden observar muchos editores, grandes y pequeños, que hacen más que publicar. Ellos actúan como agentes, como creadores de contactos. Yo soy muy sociable, pero no soy buena haciendo contactos. Ha sido una relación muy maravillosa.

FJO: Una de las cosas que pensé que fue bonita, es cuando asistí a la conferencia del gremio de directores de orquesta en Baltimore hace un par de semanas, vi a cada editor hacer una presentación; y Ed Matthew, de Schirmer, tocó La Llorona: Poema Musical para Viola y Orquesta.

GLF: Ah, él la tocó? Ni siquiera sabía eso. ¡ Qué bueno!

FJO: Ese tipo de apoyo alcanza una larga distancia. Habían muchos compositores que se auto publican, quienes se levantaron a hablar de sí mismos, porque, por supuesto, tú tienes que hacer eso cuando no hay nadie que hable por ti. Pero sea justo o no, usualmente no tiene el mismo peso.

GLF: Si, es un respaldo, un endoso.

FJO: Hay una gran diferencia entre levantarse y decir: —Hey, gente, ustedes deberían tocar esta música porque es muy buena,— en vez de: —Por favor toquen mi música.— Al mismo tiempo, hay muchos compositores ahora que sienten que no deberían firmar a terceros sus derechos de autor porque todo lo que tendrás en tu vida son tus derechos de autor.

GLF: Eso nunca fue un problema para mi. Recuerdo darme cuenta, y decirme: —Espera un segundo, quizás me estoy dejando llevar muy fácilmente. Quizás sea un problema.— Pero nunca se convirtió en un problema. No quiero adueñarme de mi música. Quiero que sea un regalo para el mundo. Quiero que se dé a conocer. Por supuesto, que no quiero ser explotada, pero no me he sentido explotada por Schirmer. Cuando la gente me pregunta, —¿Debería tomar este editor?— yo les pregunto, —¿Te está dando la sensación que tu música se va a quedar en un estante?— Porque legitimamente tú no puedes dar tu música ya más si alguien más la adueña. ¿Crees que puedes confiar en ésta persona? ¿Estará esta persona trabajando en la oficina? o ¿se irán de aquí a un año? ¿No sabes quien va a tomar su lugar? o ¿van a tratar tu música con respeto? Si las respuestas son positivas, entonces dales [el derecho de autor]; vas a ganar mucho con esto. Tú quieres que las personas estén expuestas a tu música, y necesitas toda la ayuda que te puedan dar.

FJO: En términos de lo que ellos pueden hacer en comparación a lo que tú puedes hacer, antes mencionaste éstas partituras que tienen todas éstas cosas y sonidos inusuales. Así que, cuando Schimer prepara una partitura y se la envía a la gente, todo eso esta allí?

GLF: Ellos son increíbles. Ellos hacen toda la parte técnica. Hemos tenido discusiones en las que si yo quisiera hacer algo en mi partitura—como en Leyendas, y quiero poner una notita diciendo que éste pasaje se refiere a las flautas de reserva de un conjunto tarqueada, y que me gustaría poner eso exactamente bajo el compás número 13, de manera que la gente de cuenta de lo que estoy hablando. Schirmer nunca ha hecho eso antes. Bueno, hablé con los impresores; hablé con David Fetherolf, el jefe de ese departamento, quien es increíble. Es una persona maravillosa y el simplemente hace el cambio. Siempre y cuando el cambio sea en servicio de la música ha sido muy fácil trabajar con ellos.

Algo más que estamos afinando es una técnica que he usado con música para piano, imitando diferentes tipos de técnicas para guitarra. Normalmente, solamente vemos algún tipo de marcación como trémolo y que podría ser huésped a cualquier cantidad de estilos. Pero en música para guitarra, hay un trémolo hacia arriba, otro hacia abajo, otro de adentro para afuera, y rompes primero, después de la nota de arriba y después haces toda clase de cosas. Estamos tratando de pensar en formas creativas para usar el vocabulario de las personas que saben llevar estas cosas acabo. Los estilos tradicionales cambian muy lentamente. Es algo un poco necio, pero me gusta el acertijo de tratar de armar estos rompecabezas. No me importa usar el vocabulario que ya existe para alcanzar un sonido nuevo. Siento que eso es lo que hago cuando escribo música montañez para cuarteto de cuerdas. Estoy tratando de usar un vocabulario que ya es inherente a la disciplina para tener acceso a un mundo totalmente diferente.

FJO: Han habido pocas grabaciones comerciales disponibles de tu música hasta este punto, y estamos en un lugar [en la historia] ahora cuando parece haber un cambio sísmico en la manera en que la gente percibe el valor del uso de grabaciones. De manera, que tengo la curiosidad de saber qué piensas de tener grabaciones de tu música.

GLF: Es chistoso que preguntes eso. Todo el primer mes de éste año he estado recibiendo muchas solicitudes de personas que quieren grabar mi música, de cámara así como de orquesta. Existen inclusive grupos que quieren hacer grabaciones en multidiscos. Tengo suficientes cuartetos de cuerdas como para que alguien haga un multidisco. De nuevo, es un honor. Hasta ahora me estoy familiarizando de como todo esto funciona. Siempre me ha gustado descargar (música). Creo que es una gran manera para que la gente se eduque sobre la música, para que la gente tome riesgos y encuentre todos estos nichos de estilos, y no tengo problema que [mis] sonidos alcancen a la gente.

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